Trabajar para Estudiar, Estudiar para Crecer

Es sabido que estudiar en el país no es barato y que para ello se deben adquirir deudas o trabajar para poder costear los estudios. Una opción para los que toman esa decisión es cursar carreras en horarios vespertinos

Una de las demandas de la movilización estudiantil tiene relación con los altos valores de los aranceles universitarios, lo que obliga a muchos jóvenes a tener que recurrir a todo tipo de ayudas económicas, provengan desde el sector público o privado. Ante esto se ha hecho cada vez más común que los alumnos opten por compatibilizar estudios y trabajo, como una forma de financiar su paso por la educación superior.

Una buena forma de lograr esta especie de equilibrio es seguir carreras en régimen vespertino. Si bien en su inicio el impartir clases en las tardes fue la respuesta a la demanda de profesionales que buscaban profundizar conocimientos o estudiar una segunda carrera, hoy las carreras vespertinas se presentan como una real alternativa para quienes recién egresan de la enseñanza media.

Por ejemplo, en 2012 la Universidad de Las Américas matriculó 149 alumnos entre los 18 y 19 años, cifra que para este proceso de admisión aumentó 80%. En la Mayor, los estudiantes entre los 17 y 19 años de edad se duplicaron entre el 2011 y 2013.

Cada vez son más los estudiantes universitarios que buscan sus primeros empleos mientras transitan su vida universitaria. Una tendencia que tiene múltiples causas: el deseo de la independencia económica, la inserción al mercado laboral, ganar experiencia para el futuro, entre otras.

Estudios realizados por Trabajando.com entre 13.000 universitarios de países de Latinoamérica, el 67% de los entrevistados trabaja mientras estudia y la mayoría (71%) lo hizo durante los primeros tres años de carrera. Jóvenes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, España, México, Perú, Portugal, Puerto Rico y Uruguay, ya han realizado sus primeros pasos en el mercado laboral antes de cumplir sus 20 años.

Preferentemente los trabajos más buscados son los part-time, con horarios flexibles o trabajos de fines de semana, que no interrumpan su jornada académica y permitan —quizás de un modo más restringido— horas de estudio para los exámenes. Optimizar el tiempo es la clave de estos jóvenes, relegando tiempo de ocio y aprovechando al máximo cada minuto.

Un gran porcentaje de padres y alumnos creen que estudiar y trabajar es una carga demasiado grande para un joven universitario, ya que se piensa que si un universitario busca un trabajo de medio tiempo, es probable que baje sus notas.

Sin embargo, la incorporación de estudiantes de escasos recursos a la educación superior y la mayor necesidad de independencia económica de los jóvenes, han ido modificando esta apreciación. En la actualidad numerosos estudios coinciden en que tener un empleo de medio tiempo no perjudica el rendimiento académico. En algunos casos, incluso puede ayudar a mejorar las calificaciones.
Según el último reporte trimestral (marzo-mayo), realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), 28% de los estudiantes que trabajan se ubica en el sector comercial o de reparaciones de vehículos, un 12% de ellos se desempeñan en industrias manufactureras y un 8% trabaja en construcción. El mayor porcentaje de estudiantes que trabaja, afirma que su experiencia ha sido positiva, pese a que sólo el 40% de los consultados tuvo un trabajo relacionado con lo que estudiaba.

Compatibilizar estudio y trabajo requiere de una gran organización y, por tanto, quienes puedan llevarlo a cabo estarán mejor entrenados para el mercado laboral.